Admito que mi disco en solitario tras dejar los montones no ha sido uno de mis mayores éxitos. E incluso es cierto que lo único que intentaba era ligar y ser sexy. Pero el de la florecilla definitivamente no era el camino. He aquí que en nuestro destino se fue a cruzar Scott Columbus y un hecho desafortunado. Hace tiempo, Eric Adams y Joey de Maio se murieron de viejos (algo lógico y normal, nos pasa a todos los que llegamos a una edad avanzada). Y Scott, viejo amigo de la etapa de los montones y, para quien no sea de este planeta y no lo sepa, baterista de los Manowar, me llamó al móvil para darme la triste noticia. Y para pedirme que supliera a Eric Adams como vocalista, pues Scott Columbus, el martillo de Thor, gustaba sin embargo de mi trabajo en solitario (rarezas de la puta caja de pandora que llamamos vida). Me alentó también a buscar un bajista para suplir a de Maio. Y en seguida pensé en Mon_TUX. La verdad es que no tiene ni puta idea de tocar el bajo, pero bueno, de Maio tampoco sabía (al menos a dedo, y esos solos que parecían un spectrum cargando...)
Y así, tras pasar durante 10 meses una media de ocho horas en el gimnasio (en mi caso, la verdad es que Mon_TUX apenas aguantaba una , pero es lo que hay) e ir a un indigente que hacia tatuajes a euro el kilo, este es el resultado.
MANOWAR!!! BORN TO LIVE FOREVERMORE, THE RIGHT TO CONQUER EVERY SHOOOORE!!!!!!
En seguida salimos de gira y destrozamos a la audiencia de Valdepeñas con los 2567 decibelios de 812 toneladas de amplificadores, y enterramos en un infierno de metal a los fans de Torralba de Calatrava con un concierto de 27 horas consecutivas, 20 de las cuales fueron solos de bajo de Mon_TUX!! Ambos hitos registrados en el libro Guinness de los records.
Así que no me juzguéis por mi carrera en solitario que sus llevo al Valhalla a hostia limpia de rodabrazo!!!
Hoy hace 35 años que fue alumbrada la bestia parda. Quiero aprovechar para felicitarle e invito a todo el mundo a que haga lo mismo en nuestros blasfemos comments. Ya he comprado 17 fanegas de cocaína para regalárselas y que se haga un par de rayas. Y que recuerde que tiene que invitar a unas birras.
Perris se levantó pesadamente de su cobertura tras un nido de escombros. El sol del atardecer arrancaba con sus últimos rayos leves destellos a las grisáceas ruinas. La guerra contra la quimeras estaba más que perdida. Del glorioso pelotón otrora conocido como el CMC apenas quedaba ya nada excepto el recuerdo. El bravo comandante al mando, audaz Spoopy, despareció una noche sin dejar rastro. Tal vez fuera secuestrado por las quimeras. Tal vez por los helghast. O tal vez simplemente se hartó de la guerra y la comida enlatada y se fue a casa a cuidar de los gatos.
El caso de Jan fue aún más sangrante. Cometió el peor delito que puede cometer un soldado: deserción. Hizo las maletas para enrolarse en un infame grupo conocido como LCT y abandonó para siempre a sus antigos aliados a su suerte. Hoy apenas se sabe nada de él ni de sus nuevos compañeros, salvo algún susurro leve que porta el viento de vez en cuando “Cagon diooos, tengo que cambiar el agua del vaso”.
El de Mon_TUX fue un caso también harto extraño. Adquirió el hábito de escribir anotaciones cada día en las trincheras, y así acabó publicando el famoso “Libro de los trolls”. Tras cumplir este hito se echó el hatillo al hombro y comenzó a vagar por las runias del mundo en busca de la iluminación. Se cuenta que en su búsqueda halló a Spoopy, y que Spoopy le inició en el nuevo camino de la cerveza. Pero es un hecho indemostrable, a mitad de camino entre el mito y la leyenda.
Pipe fue herido en la batalla de Salamanca, donde la cuchilla de una splicer le seccionó los ojos. Enloquecido y ciego, acabó en un sanatorio militar de Toledo donde hoy en día aún subsiste con una exigua pensión militar e incomunicado del resto del mundo. Las malas lenguas dicen que la herida se la provocó él mismo, para poder cobrar la pensión, o para evitar ver algo. El caso es que en sus escasos momentos de lucidez aún se le escucha contar relatos de la batalla, imitar a Iker Jiménez, tirarle a Grillo pedos en la cara y clamar por el poder de la vara.
Perris se cubrió los ojos con la mano a modo de visera para ver mejor, pues los rayos del sol moribundo le daban directamente en la cara. Ante sí sólo había un desolado paisaje de ruinas. En la otra mano aún sostenía el fusil del cascanueces, como él mismo, último baluarte del CMC. No tardaron en escucharse los rugidos (“que putas ulcerísimas estomacales tienen que tener estos bichos, mai fren”) de las quimeras, y sus siluetas se recortaban en gran número por el horizonte. Muchas llevaban el lapicero. Perris sacó la munición avanzada y saltó por encima del parapeto, corriendo y gritando a pleno pulmón con el fusil terciado. Así fue la última carga del CMC. Así el día en que cayó el último hombre.
"Nunca olvides qué eres, porque, desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte."