



Hola amigos,
Desde el seminario de crítica literaria de Mátame Camión queremos hacer reseña de la última novela de Jan Umbral: La noxe de los jodidos zonvis En esta pequeña joya de la narrativa contemporánea, un grupo de personajes de la más variopinta diversidad se ven atrapados en las instalaciones de El Corte Inglés ante el ataque de una auténtica horda de muertos vivientes. Sobreviven a duras penas hasta que el helicóptero que llega al rescate sufre una avería y se estrella contra el edificio, muriendo todos los protagonistas. Ese es el trepidante final de una novela que te enganchará hasta llegar a dicho inesperado desenlace. Dicen que como muestra un botón, y aquí citamos el inicio del primer capítulo, respetando la grafía original:
“Hera una noxe tormentosa de avril quando los muertos empezaron a lebantarse de sus tunvas… Sus manos podridas i dantescas hemergieron del suselo remobiendo la tierra en una habidez de carne umana. El golor se acía insoportavle en
Y no podemos desvelar nada más de esta increíble aventura, hay que llegar al final. Cabe destacar los comentarios de los principales críticos literarios del mundo, así como de la prensa especializada:
"La novela más asquisima del siglo" - El Pais
"Mocogon dios, que arcadisimas me diero al leerla" - New York times
"Le hará echar hasta la primera papilla joder, pero que comen estos putos zombies" - Circulo de Lectores
"Es sublime, sencillamente dantesca, mai fren" - El Semanal
Sus compañeros de tertulia también nos dejan sus impresiones:
"Es una novela fuera de lugar" - Grillo
"Se nota que está escrita por un auténtico caballero, a lo Garcilaso de la Verga" - Carmen
"Le pedi que me firmase las bragas y lo hizo" (potando como 1 puto aspersor mai fren, deje aquello como 1 solar) - Varadosa
Nada más, amigos. Solo cabe una última frase. No habrás leído nada hasta que en el armario de tu colección descanse La noxe de los jodidos zonvis.
... y como el de Martin Luther King, es un sueño de justicia y libertad. Aunque un sueño bastante más hijoputa y retorcido. Verán. El escenario era una fría pero soleada mañana de octubre en la Puerta del Sol de Madrid. Una ligera brisa arrastraba las caducas hojas de los árboles, dando ocres pinceladas al pavimento aquí y allá. Y en medio de la plaza, silenciosas y solemnes, se alzaban cuatro guillotinas. Réplica exacta de aquellas que utilizaron los enfants de la patrie en su pequeña revuelta. Y perfectamente operativas. Coño, ya nos iba tocando a nosotros hacer una buena revolución en condiciones. Montones de ciudadanos se iban agolpando para ver el espectáculo con cucuruchos de papel repletos de humeantes castañas asadas. Así, una hilera de revolucionarios (he de añadir que revolucionarios sin líder. Porque desgraciadamente los de verdad suelen tenerlos. Y en no pocas ocasiones éstos han sido unos hijos de la grandísima puta) conducía a nuestros bravos senadores, diputados, concejales, alcaldes y un largo etcétera de personalidades políticas hacia su ominoso destino. Como paso previo los hacían desfilar ante un montón de cajas de madera, instándoles a depositar en ellas sus enseres personales. “Vamos señorías, no me sean tacaños. Que se acerca la navidad. Dejen en las cajas las llaves del BMW, del Mercedes, las bolsitas de perico, las tarjetas de crédito... Sí, señor ministro, no me mire así. La de la cuenta en Suiza también. Y usted, deje ese Rolex de oro y sus zapatos Martinelli. ¿Me decía antes que era su señoría de izquierdas? ¿O era de derechas? Pues menos mal que me lo dijo. Se me antojan todos ustedes iguales. Por eso van a acabar todos de la misma forma. Venga, fuera esos zapatos.”
De este modo iban subiendo a la palestra y agachando la rabadilla para introducir la cabeza en la guillotina. Entonces el verdugo (que no era un encapuchado gordo, sudoroso y peludo, sino una hermosa modelo que dejó su carrera de actriz para poder acceder al puesto; entiéndanme, hacía falta alguien no vinculado a la política, cosa imposible en el mundo del cine español) soltaba cuerda y zaaaaaaaang, tchac, plof, cabeza al cesto. “Hoy le ha quedado muy apurado el afeitado a su señoría. Hoy sí que está guapo.” Lo mejor eran los comentarios de los asistentes. “Ese ya dejó de especular definitivamente”, “Otro menos a cobrar comisiones”, etc. Muy jocosos ellos, atiborrándose de castañas.
Lástima que el sueño acabase justo ahí. No sé como terminaría la cosa, en qué se convertiría el cotarro o quienes llevarían las riendas del mismo. Los despertadores siempre te joden los sueños antes del final. Pero me la suda. A mí la satisfacción de haber visto la casquería no me la quita nadie. Es lo que hay.
La siguiente historia pudiera tener tintes de leyenda urbana, dado que a mí me la han contado. Pero no, amado lector o amada lectora. Es real como la vida misma. Tan verídica como que estamos fuera del mundial. Y es que a Jan le ha salido un duro competidor. Bueno, a decir verdad, siempre estuvo ahí. Oculto entre las multitudes. Sabiendo que algún día podrá emerger cual titán de las profundidades marinas. Ah, pero no perdamos más el tiempo en divagaciones. La historia que llegó a mis oídos es la siguiente:
Era un día de verano, en una piscina pública de un pueblo de León cuyo nombre omitiremos piadosamente. Allí había acudido a pasar el día un grupo de chavales. En realidad no tan chavales, pues muchos ya superaban la veintena. He aquí que se encontraban tranquilamente conversando, tumbados en sus toallas mientras el sol secaba sus pieles mojadas. A su lado, a escasos metros, había otro grupo; compuesto éste de bellas y jóvenes mozas que les lanzaban furtivas miradas entre risitas. Entonces una de ellas, para captar la atención de los mozos, tuvo a bien hacer un avioncito de papel y tirárselo, yendo a encontrar su destino a los pies de uno de los jóvenes. Éste lo recogió entre las risas y ya descaradas miradas de las chicas. En el seno de los mozos se produjo entonces un gran debate. Se oían frases como “¡Qué buenas están!” “Ya hemos ligado” “Hay que escribirles algo” etc. Entonces decidieron que iban a escribirles una poesía y lanzársela de vuelta en ese mismo avión de papel. Uno de los mozos se adelantó a la voz de “¡Dejadme a mí!”. Ni corto ni perezoso, cogió un bolígrafo y garabateó en el papel con letra apretujada la siguiente sentencia:
Fuera, cochas. Que vos gole la ñocla.
Hecho esto, rehizo el avión y se lo arrojó a las chicas. El resto de mozos se llevaba las manos a la cabeza entre expresiones como “Pero ¡Qué has hecho!”, “Ahora sí que la hemos cagado”. A lo que éste respondió “¡No te jode! ¿Y qué queríais ponerles? ¿Mariconadas?”.
He de confesar que siento una debilidad primordial por este tipo de poesía. Me pone los pelos de punta. El ornamento de su retórica, el fino estilismo de su musicalidad, la cuidada selección de todas y cada una de las palabras... Un supremo arte en el que a Jan suponíamos el maestro. ¡Pero cuidado! Todo Góngora tiene su Quevedo. Esperemos que este nuevo artista salga a la luz y asistamos a un duelo de lírica como el de los citados. Un nuevo Siglo de Oro para la exhausta Literatura española.



Entrevista a Jan: Pasión de Janfrilanes es la serie del
momento. Ha alcanzado cotas de audiencia insospechadas y varias candidaturas a los premios Emi. Estuvimos desayunando con Jan, protagonista indiscutible y nuevo ídolo de millones de jovencitas. El actor español mejor pagado del momento nos desvela todos sus secretos sin pelos en la lengua.
Es su despuntar. Se trata de el típico hombre que lo tiene todo: juventud, belleza, elegancia... Su indudable carisma trasciende más allá de las cámaras y salpica el ambiente con una alegría característica, marca de la casa. Nos estamos refiriendo, obviamente, a Jan. Le sorprendimos en su mansión de Ibiza con la intención de que desvelase a los lectores de El semanal los entresijos de su vida. Y no nos hemos sentido decepcionados ante su amable trato.
XLSemanal. Ante todo muchas gracias por recibirnos a una hora tan temprana y compartir este rato con nosotros.
Janfri. De nada hijo de satanás. ¿Qué jodida hora dices que es? Date prisa que tengo el e-mule puesto y no veo lo que me bajo.
XL. De la noche a la mañana te has convertido en un fenómeno de masas. ¿Cómo se lleva una fama tan repentina?
J. No sé tío. Joder. El otro día bajaba yo del avión en Barajas y se me acerco un puñao de jodidas crías. ¿Tú sabes cómo golía aquello? Me cago en dios, no sé si
aquellas putas guarras tenían bidé en casa. No se acordarían ni ellas de la última vez que se lavaron la peseta. Cómo golía a pesquija joder. Fue peor que los arrozales de Saigon.
XL. ¿Y las ruedas de prensa multitudinarias? Menudo revuelo se armó en aquella en la que se desveló que la ruptura de Angelina Jolie con Brad Pitt tenía algo que ver contigo...
J. Me cago en mi puta vieja la cangreja... El Brad Pis ese es un palanganero comeescrotos que se dedica a lavarle los bajos a las viejas en los geriátricos. Le voy a llenar tanto de plomo que van a tener que meter su jodido ataúd en el nicho con una grúa.
XL. Se rumorea que eres todo un seductor... ¿Cómo lo consigues?
J. A base de bocatas de ajo y cebolla, mai frenz.
XL. Cuéntanos como es un día de rodaje.
J. Pues no sé. Me levanto a la jodida hora que toque con la cantinela de pedos matutinos mientras meo que tengo a los vecinos a punto de llamar a los Suás pa que vengan con los helicópteros y las máscaras anti-gas ¿Sabes? Después voy al jodido plató y ruedo. Solo hago lo que me dicen, sarraceno. No hay más.
XL. ¿Qué supone rodar una serie a las órdenes de un guionista y director tan vanagloriado como Pipe? ¿Impresiona el hecho de estar ante alguien que lo ha ganado todo? Oscars, Emis, Cervantes...
J. Es bueno... El hijo de puta es muy bueno. No es el típico tío que se le sube la fama a la jodida cabeza ¿Sabes? Es un tío muy campechano. Se tira unos pedos concentrados que dejan un espesor en el ambiente que se puede mascar. Es de estos que te dejan sabor de boca. Caen piedras de azufre al suelo del plató y luego hay que barrerlas, joder. Y nos meamos imitando a Robert de Niro. “¿Abogado? ¿Dónde te escondes abogado?” (risas) Es la ostia.
XL. Corren rumores también de que vas a ser la imagen en las nuevas campañas publicitarias de perfumes tan importantes como Nenuco...
J. Sí, eso es jodidamente cierto. Fue una apuesta personal. Fidelidad a la marca.
XL. También se ha hablado mucho sobre que vas a protagonizar una superproducción
basada en el último best seller de Dan Brown, La tapadera del ascensor. Cuéntanos algo al respecto.
J. No sé. La verdad es que cuando me lo dijeron me bajé el libro en la mula pa ver como era y solo leí la contraportada. Trata de un jodido químico de Palencia que tiene una persecución en las calles de Ankara tras un tío del telepizza en pos del secreto de la Pepsi Light. Creo que es una mierda, no pega conmigo.
XL. Somos conscientes de que eres una persona muy sencilla y accesible. Es más, sabemos que tienes una legión de admiradores agregados al messenger.
J. No, paso de sus bajos. Lo mío era conectarme en modo Tenchu. Hasta que Txemina, mi representante, me echó la jodida bronca y ahora soy un poco más abierto con esas putas tailandesas y esos guarros portorriqueños.
XL. Está en boca de todos que eres un auténtico bohemio. Vives de noche y vives el presente.
J. Me cago en dios. Pero qué traidor sarraceno eres. Mátame camión.
XL. Por último... ¿hay algo que desees decir a tus fans?
J. No. ¿Qué iba yo a querer decirles a esos hijos de satanás? Creo que me voy a ir pa casa a recoger la habitación y a ver cómo va la mula.
Texto: Anton Anista
Fotos: Francisco Jones