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miércoles, 4 de marzo de 2009

Las tribulaciones de unos soldados coreanos

10 trollkin
Donde se relata a continuación una curiosa anécdota de guerra. No es una historia ficticia, aunque rocambolesco, se trata de un hecho real.



Durante la Segunda Guerra Mundial el teniente Robert Brewer, del 506º Regimiento de Infantería Paracaidista de la famosa 101ª División Aerotransportada del ejército de los E.E.U.U., entró en acción el día D (6 de junio de 1944) en el inicio de la operación Overlord, que con el desembarco de Normandía daba comienzo al asalto de la "Muralla Atlántica" y la invasión de la Europa ocupada. Sus órdenes (o tribulaciones, dado los arriesgados y un poco caóticos saltos bajo el intenso fuego de la artillería antiaérea alemana) le llevaron al sector de la playa conocido por el nombre en clave "Utah". Allí, en un puesto alemán, hizo prisioneros a cuatro desconcertados soldados del ejército defensor con el uniforme de la Wehrmacht. Hasta ahí todo era más o menos normal. Lo pintoresco del asunto es que dichos soldados no eran alemanes, sino de raza asiática. Se supuso que coreanos. Y no hablaban otra cosa que no fuese coreano, así que lo más probable es que ni siquiera se entendieran con sus compañeros alemanes. ¿Qué hacían cuatro ciudadanos coreanos en la Wehrmacht defendiendo la Francia ocupada del asalto de los ejércitos aliados? Se sabe que en los batallones Ost alemanes había ciudadanos de otras nacionalidades: polacos, rusos, rumanos... Los nazis debieron tragarse la pureza racial de la que su ejército presumía a principios de la guerra... ¿Pero no está un poco lejos Corea para reclutar soldados? La explicación que encontraron los mandos aliados fue la siguiente.


En 1938 Japón contaba con Corea como colonia. No era infrecuente que los japoneses hicieran prisioneros allí, cosa que debió sucederles a estos cuatro desdichados. A posteriori, en las guerras fronterizas entre la U.R.R.S. y Japón de 1939, les fueron arrebatados a los japoneses y capturados por el ejército Rojo. No acaba ahí la cosa. En 1941, a las afueras de Moscú, estos cuatro individuos cayeron en manos de la Wehrmacht. Su periplo terminó en Francia, donde fueron enviados a luchar formando parte del ejército alemán. No debían andar sobrados de personal precisamente. El teniente Brewer quizás no supo qué fue de estos coreanos. Lo más seguro es que fuesen devueltos a Corea. Allí, dada su gran experiencia militar por medio mundo, acabarían alistados para luchar con o contra el ejército de los E.E.U.U. en la guerra de Corea (1950), dependiendo de si terminaron sus andanzas en el norte o en el sur.


Sirva nada más como curiosidad y ejemplo del retorcido espino que fue la política del siglo XX.


Fuente: El Día D. Stephen E. Ambrose. 2008 Inédita Editores.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Der Panzer

5 trollkin
Esto es un post de desahogo, para que compartáis mi drama diario.


Oficina. 9:30 de la mañana.


Yo estoy sentado en mi mesa, tecleando en el ordenador. Pegada a mi mesa hay un pequeño mueble con una impresora.


De repente, un golpe ensordecedor me taladra los tímpanos a la vez que el monitor de mi mesa tiembla. Sí. Es el panzer. Y el golpe, aunque lo parezca, no es un disparo del obús de 88 mm de un VI Tiger. Es la forma que tiene ella de cerrar la bandeja de papel de la impresora. ¿Suavidad? Para qué, estos engendros electrónicos el único lenguaje que entienden es el de la violencia. Acto seguido, suena “¡pum!”, “¡pum!” , “¡pum!” Ahí va el panzer, moviendo su tonelaje sobre sus tacones. Y de repente “¡BOOOOM!”. No, no es un cañonazo. Es el panzer poniendo un sello en un papel. Del sello casi no va a quedar ni el recuerdo, y en la mesa a poco se abre un boquete. ¿Suavidad? Para qué. Esos engendros de mecanismo simple solo entienden el lenguaje de la violencia.

Si esta oficina no parece Carentan es porque faltan los clásicos gritos de:


“Medic! We need a medic!”


Ra-ta-ta-ta-ta

“Angriff! Angriff! Lassen Sie die Amerikaner zurück gehen!”

Tac-tac-tac-tac-pling! (sí, esto es un M1-Garand xD)

“We are under intense kraut artillery fire! Where are our fucking Shermans!?”

Sssshhhhhiiiiiiiiuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu …. BOOOOM!!

“Für den Führer! Für den Ruhm von Deutschland! Wir übergeben nie!”



Y eso no es todo…. El panzer es fea como un demonio (y encima viene por las mañanas sin peinarse, de verdad que parece una arpía con el rictus desencajado), compacta (medirá lo mismo de alto que de ancho), tremendamente pesada y muy desagradable (amabilidad cero). Hace chistes sin gracia y tiene unas coletillas y expresiones habituales sacadas de la tele, imagino (qué gran fuente de inspiración nos asiste) que dan ganas de vomitar.


En fin. Si el general Rommel hubiera tenido bichos como este en sus panzerdivision, con toda seguridad hubiera ganado en El Alamein.





Soy un hijoputa, sí. Y además hoy estoy encabronado.